Estimado lector, muchas gracias por su interés en nuestras notas. Hemos incorporado el registro con el objetivo de mejorar la información que le brindamos de acuerdo a sus intereses. Para más información haga clic aquí

Enviar Sugerencia
Conectarse a través de Whatsapp
Temas del día:
Buscar
La Ciudad |IMPRESIONES

Ocurrencias: los témpanos también viajan al Norte

Alejandro Castañeda
Alejandro Castañeda

16 de Marzo de 2025 | 02:33
Edición impresa

La noticia llenó de frio la llegada del otoño: “El iceberg más grande del mundo se desprendió de la Antártida y navega a la deriva por el océano. El enorme coloso de hielo llamado A23a está en movimiento tras décadas encallado en el fondo marino. Ahora se soltó del vórtice oceánico donde se encontraba y los investigadores estiman que se dirige hacia el Atlántico Sur”, subiendo el mapa a paso lento y dejando tiritando a las orillas.

Debe ser un espectáculo colosal poder ver desplazarse a ese enorme desierto helado. Será otra de esas bellas y acechantes postales que cada tanto la naturaleza pone en escena. Según los científicos del Instituto Polar británico, el mega témpano, que duplica en tamaño la superficie del Gran Buenos Aires con capital incluida, viajará con destino a las aguas más cálidas del Atlántico Sur, donde eventualmente se romperá en fragmentos más pequeños hasta desaparecer. El PRO y la UCR van tomando nota de su derrotero.

Ese tempano inmenso se aproxima a un país que debería copiar su calma

Esos guasos hielos tal vez quieran decirnos algo desde su gélida pachorra, pero la naturaleza no explicita sus mensajes, deja en el camino pistas que después, pero mucho después, podrán ser decodificadas. Los icebergs gigantescos están allí, mirando desde muy lejos, impávidos y fríos. No quieren arrimarse a las orillas. Los ruidos y los calores del cambio climático los van enflaqueciendo, pero no turban su marcha ni cambian su rumbo. Son como remolcadores que se aproximan a un país que debería copiar su calma, su silencio, su andar seguro y su inmaculada apariencia.

El océano envía sus vuelos de observación para otear esta realidad recalentada de urgencia y de palabrotas. Los científicos saben que la naturaleza es alegórica. Así como el meteoro amenazador dio un volantazo y se alejó de la Tierra, ahora el deslizamiento de esta ciudad congelada, enseña que a ciertos gobernantes les pasa lo mismo, arrancan con mucha decisión y de a poco se van derritiendo.

Estos témpanos también pueden ser una botella lanzada al mar con mensajes desesperados del sur profundo. Deben viajar hacia el Norte llevando millones de S.O.S, desde recuerdos de Malvinas hasta cartas de piedad para depositarlas en ese gran iceberg que es el Fondo Monetario, una mole congelada y cuantiosa que nunca se desmorona. Pero el viaje deja ver algo más: se desplazan sin apuro, tal cual avanza la naturaleza. ¿Será un descendiente culposo del que mató al Titanic y que ahora anuncia más naufragios? ¿O será que los hielos no avanzan sino que el país viene retrocediendo? No sólo el A23a se anima. Hoy todos se nos animan, dicen en la Casa Rosada, que fue desde donde se descubrió hace un par de años a esa ballena solitaria que remontaba el Río de La Plata hacia Olivos, cuando a Olivos sólo llegaban cacerolas, camalotes y las cuidadoras del inquilino.

¿La Tierra se está enfriando y no nos avisaron porque estamos fuera del radar? ¿Esto es el comienzo de un derretimiento de ilusiones? Si el agua de Mar del Plata tiene fama de ser muy fría, no quiero imaginar que te salpiquen en la Bristol con los últimos restos del A23a. Hace tiempo que el clima viene avisando de un gran cambio que sin prisa y sin pausa ha exagerado todas sus manifestaciones. Las tormentas cada vez inundan más. Las alarmas son nuestra música de fondo. Si pudiéramos pagar con cubitos lo que le debemos al Fondo, estaríamos salvados. El A23a no nos asusta. Sabemos que habitamos una quebradiza realidad y que somos expertos en derrumbes.

Alguna vez la gente se acordará que hubo un gran témpano, una enorme masa helada, celeste y blanca, que nació heroica en el sur profundo y que a velocidad de tortuga se fue desprendiendo a lo largo de la historia. Frente una humanidad enardecida y enfrentada no queda otra que dejar que la naturaleza haga su tarea y que la gente elija el menos dañino entre los iceberg que empiezan a asomar la cabeza. Hay algo más que una enorme masa de frío en estos colosales edificios blancos que, lleguen o no arañar las costas fueguinas, son bien argentinos: se resisten a morir y desafían correntadas, inundaciones, insultos, corruptos, calores, asesinos… y sigue flotando.

 

Las noticias locales nunca fueron tan importantes
SUSCRIBITE a esta promo especial
+ Comentarios

Para comentar suscribite haciendo click aquí

ESTA NOTA ES EXCLUSIVA PARA SUSCRIPTORES

HA ALCANZADO EL LIMITE DE NOTAS GRATUITAS

Para disfrutar este artículo, análisis y más,
por favor, suscríbase a uno de nuestros planes digitales

¿Ya tiene suscripción? Ingresar

Full Promocional mensual

$650/mes

*LOS PRIMEROS 3 MESES, LUEGO $5900

Acceso ilimitado a www.eldia.com

Acceso a la versión PDF

Beneficios Club El Día

Suscribirme

Básico Promocional mensual

$500/mes

*LOS PRIMEROS 3 MESES, LUEGO $3850

Acceso ilimitado a www.eldia.com

Suscribirme
Ver todos los planes Ir al Inicio
cargando...
Básico Promocional mensual
Acceso ilimitado a www.eldia.com
$500.-

POR MES*

*Costo por 3 meses. Luego $3850.-/mes
Mustang Cloud - CMS para portales de noticias

Para ver nuestro sitio correctamente gire la pantalla