Kicillof buscó ocupar el centro del ring, entre necesidades y faltazos

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Por JOSÉ PICÓN

jpicon@eldia.com

Axel Kicillof buscó pararse en el centro del ring en la disputa política con el Presidente. Le lanzó críticas desde todos los costados y para sostener esa andanada utilizó calificativos subidos de tono. A ese rol que procuró jugar como antagonista casi exclusivo de Javier Milei le sobraron calificativos y le faltó el volumen político de buena parte del espacio peronista que decidió darle la espalda al acto oficial.

El Gobernador volvió a contar con el respaldo retaceado de sus socios de Unión por la Patria. El axelismo bautizado Movimiento Derecho al Futuro cantó presente casi sin fisuras. El kirchnerismo duro y La Cámpora apenas si enviaron representación institucional a través de los presidentes de ambos bloques legislativos: Facundo Tignanelli y Teresa García y los ministros del gabinete que reportan a Máximo Kirchner. Los intendentes camporistas brillaron por su ausencia. Sergio Massa, la tercera pata del peronismo bonaerense, fue apenas más generoso en el aporte: algún que otro jefe comunal y la figura del presidente de la Cámara baja, Alexis Guerrera.

Pese a que habían sido invitados, ni Cristina Kirchner, ni su hijo Máximo ni el propio Massa estuvieron en la ceremonia. Fue el reflejo acaso más palpable de las tensiones internas que se registran en el PJ bonaerense amplificadas desde que Kicillof decidió iniciar un camino de mayor independencia de la ex presidenta. Ahora, esa disputa se trasladó a la definición del calendario electoral con Cristina Kirchner presionando para que los comicios bonaerenses sean simultáneos y Kicillof inclinado a desdoblarlos.

Acaso previendo que parte de la escenografía de la apertura de sesiones ordinarias de la Legislatura estuviera ambientada a los deseos de Kicillof de mostrarse como “única” alternativa a Milei, los faltazos de alguna manera resultaron previsibles.

El Gobernador se ciñó a ese papel. A poco de andar, disparó la primera señal. “Nuestro gobierno demuestra con hechos cada día que hay una alternativa al ajuste”, dijo.

Kicillof pareció dejar al descubierto otra cuestión: que la prédica libertaria que hizo foco sobre la sucesión de hechos de inseguridad impactaron sobre el gobierno bonaerense.

Como nunca antes, el Gobernador dedicó casi 50 minutos a hablar del tema. No sólo para negar que la Provincia sea “un baño de sangre” como describieron el propio Milei y su seguro candidato a diputado nacional, José Luis Espert, sino también para anunciar un plan contra el delito en momentos en que la sociedad vive la zozobra de la inseguridad.

 

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